La luna de miel es el único viaje de vuestra vida que no admite un "ya lo miraremos". Se hace una vez, las fechas no se mueven y las fotos de Instagram mienten más de lo que crees. Se elige por tres cosas: la época de la boda, el presupuesto real y qué tipo de pareja sois. Vamos destino a destino.
Maldivas: la que nunca falla
Agua turquesa, villa sobre el mar y el móvil en modo avión de verdad. La luna de miel en Maldivas es para parejas que quieren descansar de la boda, no hacer turismo. Mejor época: noviembre-abril. Un consejo de agencia: un buen 4★ gana a un 5★ mediocre, y el hidroavión al atardecer ya justifica el viaje entero.
Japón: para los que preguntan mucho
Si sois de caminar, mirar y comer bien, la luna de miel en Japón no tiene rival: Tokio, Kioto, el Fuji, un ryokan con onsen para vosotros solos. Primavera (cerezos) u otoño (momiji), y remata con playa en Okinawa o incluso Maldivas de camino a casa.
Bali: exótica sin arruinarte
La luna de miel en Bali engaña: villas con piscina privada al precio de un hotel de tres estrellas en España, arrozales, templos, playas. Estación seca de mayo a octubre — que además coincide con la temporada alta de bodas aquí. Todo encaja.
Mauricio: playa con algo más
Para quien quiere paraíso pero no solo tumbona: mercados criollos, cascadas, jardines. La luna de miel en Mauricio brilla de mayo a diciembre, y los hoteles miman especialmente a los recién casados — suele notarse desde el check-in.
La rara: Costa Rica
Volcanes, selva, perezosos, dos océanos, un país del tamaño de Aragón. Si vuestro romanticismo va de tirolina por la mañana y termas al pie de un volcán por la noche, este es vuestro sitio.
Cómo lo montamos
Nos contáis fecha y presupuesto, os traemos 2-3 propuestas cerradas con vuelos, hoteles y traslados — y el hotel ya sabe que sois recién casados antes de que lleguéis. Empieza mirando grandes viajes o escríbenos ya por WhatsApp.