Enero, las cinco y media de la tarde, frío de verdad y el Sol a punto de irse. Y entonces, en lugar de apagarse como el de 2026, el Sol se queda encendido por los bordes: un aro finísimo colgado sobre el horizonte durante siete minutos.
Eso es un eclipse anular. Y el miércoles 26 de enero de 2028 le toca a media España.
Anular no es total, y la diferencia lo cambia todo
Parece un matiz de astrónomo, pero es lo más importante del artículo. En un eclipse total la Luna tapa el disco solar por completo. En uno anular está más lejos en su órbita, se ve más pequeña y no llega a cubrirlo: deja siempre un anillo de Sol asomando.
¿Consecuencia práctica? Que aquí no hay tregua. En el eclipse total de este agosto se podían quitar las gafas durante el minuto de totalidad. En 2028, ni un segundo: ese aro que queda es Sol directo y quema la retina exactamente igual.
Siete minutos de anillo
La compensación es la duración. Donde la totalidad de 2026 dura poco más de un minuto, aquí el anillo aguanta alrededor de siete minutos, y en el suroeste —zona de Huelva y Sevilla— se roza el récord de la franja.
Siete minutos dan para mirar, comentarlo, hacer la foto mal, volver a mirar y aún sobra tiempo. Es una experiencia bastante más pausada que la de un total, que se te va antes de entender qué ha pasado.
Dónde cae la franja
Al revés que en 2026, esta vez el sur y el este se llevan el premio. La banda de anularidad cubre:
- Andalucía casi al completo, que es donde mejor se ve.
- El sur de Extremadura y buena parte de Castilla-La Mancha.
- Zonas de Madrid y de Aragón, Murcia y la Comunitat Valenciana.
- Parte de Cataluña y las islas más occidentales de Baleares.
Si quieres verlo en condiciones, el suroeste es la apuesta: mira los hoteles en Sevilla como campamento base, que además en enero está muy bien de precio.
València repite, y no por poco
Aquí viene lo curioso. La Comunitat entra en las tres citas seguidas: el total de 2026, nada en 2027 y otra vez dentro en 2028. En València el eclipse arranca sobre las 17:39 y el anillo dura sus buenos siete minutos.
El pero es serio: el Sol estará a unos tres grados sobre el horizonte, prácticamente tocando los tejados. Es una observación difícil, de las que se ganan o se pierden por elegir bien el sitio.
El enemigo vuelve a llamarse horizonte
Igual que en agosto de 2026, el problema no va a ser la hora sino lo que tengas delante. Con el Sol a tres o cuatro grados, cualquier edificio, cerro o hilera de árboles hacia el oeste te deja sin eclipse.
La receta es la misma: altura, horizonte limpio y llegar con tiempo. En Andalucía el Sol estará algo más alto —entre cuatro y siete grados en Sevilla y Córdoba—, otra razón para bajar al sur si te lo tomas en serio.
Enero juega en contra y a favor
En contra, lo evidente: es invierno, y una borrasca bien colocada se lleva por delante meses de planes. Contra eso no hay reserva que valga.
A favor, casi todo lo demás. Enero es temporada baja de verdad: alojamiento barato, ciudades sin colas y disponibilidad real hasta fechas cercanas, justo lo contrario de lo que está pasando con el eclipse de este agosto. Si te apetece convertirlo en escapada de fin de semana, en escapadas desde València tienes los destinos que mejor funcionan fuera de temporada.
Con este se cierra el trío
Tres eclipses en dieciocho meses después de más de un siglo sin ninguno. Primero el total del 12 de agosto de 2026, que cruza el norte y la Comunitat. Después el total del 2 de agosto de 2027, el más largo del siglo, entre Cádiz y Egipto. Y de postre este anillo de enero.
Luego se acabó la racha durante muchísimo tiempo. Conviene tenerlo presente cuando toque decidir si merece la pena el viaje.
Un año y medio para verlos los tres. Apunta las fechas y guarda las gafas, que en 2028 no se quitan.